Trata de EL SUEÑO DE SER ESCRITOR

 

Cita

EL SUEÑO DE SER ESCRITOR

Javier Valladolid Antoranz tiene 21 años y un sueño: ser escritor.

 

Recuerda que cuando tenía siete años, un día en el que estaba en la clase de 2º de Primaria, tuvo que hacer una redacción de 20 líneas. "Estaba asustado, no me imaginaba que podía escribir tanto", evoca ensimismado. Comenzó a escribir una historia sobre unos extraterrestres y entonces sentía que ¡le faltaba espacio en la hoja para seguir escribiendo!. "Necesitaba más folios, más líneas y estaba apretujando la letra para seguir contando la historia", relata.

Por eso desde los 15 ó 16 años comenzó a escribir ya de una manera más regular y hacia los 17 a insuflar vida a su primera novela, aunque con el miedo de fracasar en algo tan sagrado e iniciático como supone siempre esta experiencia de la primera vez. Fue el momento en que descubrió que disfrutaba verdaderamente contando historias y sentía que podía hacer auténticas maravillas. Decidió hacer un borrador de ideas literarias donde ir anotando sus ideas y reflexiones para desarrollarlas progresivamente en lo que es ya su primera novela: "El sueño perdido. La ciudad de las vidas partidas", que hace referencia más que a las utopías, -a las que, por otra parte, le encanta hacer excursiones-, a las horas perdidas, al sueño que se desvanece durante las noches en vela pasadas frente a un papel hirviendo de entusiasmo. 

Ahora está fraguando una segunda: "El fin de Pantakakistós", donde este término designa en griego antiguo a "todo lo peor". Y es que le encanta hacer malabarismos con las palabras, con términos del latín y el griego, todo ello fruto de su pasión por resucitar lenguas muertas, entusiasmo que ya venía cociéndose a fuego lento desde las clases que recibía de griego del instituto “Utopía”, y de profundizaciones posteriores, de su interés por la lengua élfica de Tolkien y de inventar un nuevo dialecto. Además, han influido en este aspecto en los nombres de sus personajes y en algunos escenarios sus viajes a Turquía, Italia y Portugal, lugares de los que se ha traído consigo muy buenos recuerdos y que refleja de alguna manera en sus textos.

Para inventar historias Javier argumenta que no se puede estar encerrado en una biblioteca sólo leyendo otros autores y representando ideas sobre lo escrito, sino que también uno necesita vivir y sentir sus propias experiencias para luego poder evocar, reflexionar y compartirlo todo mucho mejor con los demás mediante las palabras y la vida que ha pasado por el interior de uno mismo. De la misma manera, opina que es preciso relacionarse con la gente y salir a la calle. Este soñador de mundos es un gran aventurero que en su experiencia con el montañismo tiene una relación parecida como con la literatura: la de seguir explorando senderos inexplorados en sí mismo y el deseo personal de superarse.

No sale de su casa sin su cámara de fotos. Para él cada día es una nueva aventura fuente de nuevas inspiraciones y vivencias. La fotografía, los paisajes que ve, la gente con la que conversa y se encuentra en el cercanías le sirven de inspiración en muchos de sus relatos, además de situaciones, personas o lugares. Uno de ellos está inspirado en un paisaje de neblina del norte de España con ciertas reminiscencias célticas y evocaciones artúricas. Cuando se lo enseñó a su profesora no se creía que lo hubiera escrito él. Le preguntó que de dónde lo había copiado. Se trata de la descripción de un paisaje de Galicia, de memorias, de caminos y de retos entremezclados con la fantasía de las tierras de Avalon y la niebla y la brisa marinas de fondo que había observado y que le habían impactado e impregnado profundamente. Allí, entre el paisaje que estuvo observando, se dejó parte de él mismo y de allí volvió con otra parte de él aún por descubir, lo que supuso para él una especie de experiencia mística en contacto con la naturaleza y de renovación espiritual.

A veces, cuando está durmiendo y sus personajes se le aparecen en sus sueños, no en plan Unamuno si no pensando rapidamente en una lluvia de pensamientos sobre la historia que está pensandio, se despierta para plasmarlo sobre el papel, sobre una libreta, sobre un cuaderno. Es una de esas personas con la que mejor puedes acertar con un regalo: un cuaderno, no importa cómo sea: con rayas, cuadraditos, en blanco, pequeño, grande, libreta, folios, en las notas de una agenda del congreso, escribe donde sea, donde haya hueco blanco. Y si no le quedan hojas, en los márgenes. Cuando comienzan a brotarle las ideas es difícil detenerle. Puedes estar hora tras hora, día tras día, semana tras semana durante meses viéndole todos los días y hablar de temas diferentes cada vez, en una especie de conversación afluente. Se puede empezar hablando de lo lento que va el ordenador para terminar hablando sobre los viajes en el tiempo. Le gusta intercambiar revistas, libros, comentarios e ideas y escribir relatos colaborativos, entre varios autores en una página de internet: literativa, que es una mezcla lingüística que significa "literatura colaborativa".

¿Por qué construye nuevos universos? Componer diferentes realidades más o menos complejas y enrevesadas le hace sentir bien, combatir la melancolía que piensa que todos en un momento dado tenemos y necesitamos hacer desaparecer de algún modo, desarrollar cierta experiencia mística y otras veces lo hace por entretenerse y reírse un rato. Cuando un día tiene un problema con alguien o ha tenido alguna experiencia más o menos significativa con una persona utiliza esa experiencia como inspiración; a veces crea personajes muy basados en algunas que conoce. Se ríe del mal tiempo y le cuenta alguna anécdota graciosa para que se disipe la tormenta. Le gusta jugar con las palabras y los chistes y expresiones como quien juega con un rompecabezas o un puzzle de doble diseño por las dos caras.

Siempre lleva su mochila con uno o varios libros para leer durante algunos ratos libres que tiene durante el día, pueden estar en gallego, francés, italiano o español. El último que le regalaron para su cumpleaños llevaba en la portada de tapa dura un dragón de colores llamativos y tan resplandeciente como Tolkien. Le encanta leer, pensar, filosofar, ver películas y series y mucha de esta información la utiliza como un trampolín de inspiración. Por eso está estudiando Filología. Este año 3º de Filología románica y 2º de Filología italiana en la UCM. Su género preferido es el fantástico. Tolkien, entre sus preferidos.

Decidió dar sus primeros pasos a partir del momento en que sentía que escribir servía para algo. Una de sus obras la tiró a la basura por pensar que no servía para nada, pero después se arrepintió y comenzó a valorar la importancia de lo que escribía. Sus temas predilectos son la vida, el amor, la muerte, la moral, las utopías, el bien y el mal.

     Siempre trata de superarse, de intentar tener la mente abierta, aprender de uno mismo, de las cosas. Intenta aportar en sus lectores algo de humor en sus textos, que se emocionen, que disfruten, que aprendan a adquirir un sentido crítico sobre la realidad y puedan incluso mejorarse a sí mismos aún más de lo que él haya podido hacerlo a través de la composición de sus obras y le gustaría que sus obras motivasen a sus destinatarios para crecer y desarrollarse a nivel intelectual y personal.

     Considera que crear historias sirve para reflexionar, sentir, que es entretenido y divertido y que puedes desahogarte, descubrirte a ti mismo, porque hay cosas de las que no eres consciente pero, sin embargo, se reflejan en lo que estás escribiendo y, más adelante, al releerlo descubres que has abierto la puerta al inconsciente. “Algo de espiritual tiene la escritura. La experiencia mística es muy parecida e interesante”, medita pensativo.

Cada día se inspira en lo que lee, en lo que pasa en la vida, en los sueños, en las noticias e incluso en la publicidad, en algunos anuncios, series de televisión y una cantidad de películas de ciencia-ficción importante.

Aún no ha podido lograr que una editorial publique sus textos, pero lo que más le importa es todo lo que le va aportando a él mismo y a su espacio de difusión, aunque sea más reducido. Para él escribir es algo vital, es lo principal y gracias a lo cual puede desarrollar una armonía y reflexionar sobre todo lo que le sucede. Tal vez por eso tenga una memoria extraordinaria para los detalles y las conversaciones.

En su apología por la ficción, defiende que la literatura sirve porque los mundos que se crean con ella forman parte de nuestro imaginario colectivo. En su opinión, la literatura genera cierta apertura al mundo, considera que siempre tiene que haber una relación entre la realidad y la fantasía en este aspecto y que la ficción dispone de mayores recursos expresivos en cuanto al objeto de la narración y el contenido mitológico y referencias en las que basarse.

Con respecto a los detractores de la literatura que arguyen que leer ficción es una pérdida de tiempo alega que no saben lo que se pierden, que es bastante entretenido, que sirve para aprender mejor ciertas cosas “porque tendemos a captar las cosas por medio de la codificación de mensajes que, a menudo, llegan mejor a nuestra mente mediante cuentos, historias, nuestro folklore, y no a través pura y llanamente de las palabras explicadas y eso se puede ver en la educación”. Y manifiesta que “la literatura crea toda una amalgama interesante y creativa que nos abre la mente a partir de todo lo que nos puede contar, de lo que podemos interpretar, toda la riqueza que cada cual puede aportar al texto, porque los textos en cierta forma están vivos a raíz de que hay un contacto entre la mente del lector y los mensajes que se están transmitiendo ahí, aunque sean de forma codificada, no codificada, que sean símbolos sin más que a lo mejor no digan nada, pero que el lector ya presupone que los tiene.”

En cuanto a sus gustos literarios lo que más le interesa leer es fantasía, ficción histórica, la ciencia-ficción también le gusta mucho aunque ha leído pocas obras, pero es un gran espectador de cine y series de ciencia-ficción, por eso le llama más la lectura de este tipo de libros y todos estos elementos los va incorporando de todas estas fuentes y terminan reflejándose en sus anotaciones.

Casi siempre que está bolígrafo en mano es para describir acciones, escenas, personajes, reflexiones sobre su última novela, poemas que inventa para más tarde evaluar si los encaja en un extenso relato o no. Pero lo que más le gusta es relacionar los personajes, situaciones, tramas y motivos de sus diferentes cuentos, poemas, novelas, reflexiones. No es muy de hacer cuentos; tal vez “Ounus” o uno basado en la literatura de Borges: “Qu’est que-c’est?" que escribió tras tratar de entender " El Aleph” consultando testarudamente cada palabra en el tesauro. Al final, las ideas que va escribiendo y más le complacen finalizan colándose por la ventanilla de su blog o en literativa y algunos poemas metiendo una patita.

 Para este infatigable viajero de la mente ser escritor es una historia sin fin que supone un lento, largo y progresivo camino de descubrirse a sí mismo y el de abrir una puerta a la realidad mediante la fantasía y un camino a la fantasía desde la realidad para comprender mejor este mundo y aterrizar en otros universos elaborados con el misterioso magnetismo de las palabras.

http://valladolidjavier.spaces.live.com/blog/

www.literativa.es


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